¡Hola!

Si me lo permitís, me gustaría comenzar presentándome: mi nombre es Lourdes Tomás. Desde los cinco años quería ser médico y hoy, unos cuantos años más tarde, me considero una “médico de familia en proceso de búsqueda”. Y os preguntaréis: “¿qué estás buscando?”. En resumen: una nueva manera de hacer medicina, donde todas las partes nos impliquemos y caminemos juntos de la normalidad a la verdadera salud.

Mi trayectoria vital y profesional me ha llevado a cuestionarme ciertos patrones del modelo médico que tenemos en la actualidad. Un sistema sanitario con muchos pacientes, la mayoría con enfermedades crónicas, con una gestión y una administración poco optimizada que nos lleva a tener poco tiempo por paciente, bajos recursos y muchos recortes, largas listas de espera para atenciones especializadas y, todo ello, unido a médicos -muchos con gran vocación- que solo pueden sobrevivir en esta vorágine. Tenemos un sistema sanitario público; después de viajar por el mundo te das cuenta de que eso es un gran privilegio y debemos cuidarlo. Así que, ¿en qué punto falla este sistema? ¿Podría ser que en algún lugar administración-médicos y pacientes perdimos de vista la salud? ¿Quién se ocupa de sostener a las personas sanas?

Quisiera lanzar éste, mi primer post, como una reflexión para cada uno de nosotros, en solitario, y como parte de una gran comunidad que juntos formamos: ¿hacia dónde vamos nosotros y la medicina que practicamos? ¿Qué está en nuestras manos para mejorar el sistema sanitario del que somos trabajadores y usuarios? 

A todos nos gustaría, si un día padecemos una enfermedad grave, que existan avances médicos que nos salven la vida. ¡Por supuesto que es muy valioso lo que hoy en día estamos consiguiendo en el estudio de la enfermedad! Pero, ¿por qué no podemos apostar por un modelo que también contemple el estudio de la salud y del bienestar del ser humano?

Me refiero a un nuevo modelo médico que equilibre esta balanza, volcada en la enfermedad, con recursos y profesionales centrados en acompañar a las personas a sostenerse sanas; un nuevo modelo que aplique los avances científicos en la cronobiología, en la psico-neuroinmuno-endocrinología o en la nutrigenómica, entre otras disciplinas, para alcanzar este propósito. Un ejemplo: si nuestro cuerpo es la unión de millones de células y nuestras células se construyen y funcionan con aquellos nutrientes que nosotros aportamos, ¿cómo puede ser que no usemos la nutrición como medicina? En el 400 a.C., Hipócrates ya lo decía: “Haz del alimento tu medicina”.

La OMS definió la salud, “no solo como la ausencia de enfermedad, sino como el completo estado de bienestar físico, psicológico y social de la persona “. ¿En qué punto olvidamos ese compromiso de mantener a las personas en salud y bienestar? Y lo más importante, ¿en qué punto las personas se desconectaron del poder y de la responsabilidad de mantenerse sanas?

En esta labor titánica de revolucionar el sistema sanitario actual, los médicos necesitamos ayuda: la administración deberá cumplir su parte y los usuarios también. Si me acompañas, en este espacio te invito a abandonar la pasividad frente a tu propia salud y a convertirte en un auténtico promotor y gestor de tu salud en el día a día. 

Equilibremos la balanza entre salud-enfermedad, entre médico-paciente, aunemos fuerzas y caminemos juntos hacia una sociedad más saludable. Estoy convencida de que una nueva salud podría estar en nuestras manos, si juntos nos lo proponemos.