A menudo se espera que las mujeres sean lineales en su comportamiento y su sentir. Sin embargo, las mujeres no somos lineales: somos realmente cíclicas, llevamos dentro el poder de un ritmo que marca un pulso circular.

Y ese ciclo va marcando diferentes etapas, en las que experimentamos variaciones en nuestro nivel de energía, en nuestro estado físico, en nuestro estado emocional, en nuestra creatividad o en nuestro sueño… Esas fluctuaciones son inherentes a la mujer y, si aprendemos a reconocer nuestro propio orden y nuestro ritmo, podremos comenzar un camino de autoconocimiento en el que aprenderemos a cuidarnos mejor.

¿Te gustaría explorar tu propio ritmo?