Sabemos que la Salud comprende mucho más que el estado físico de nuestro cuerpo. La propia OMS reconoce que implica no sólo un estado de bienestar fisiológico, sino también mental y social de la persona. Para cuidarnos globalmente, nuestra esfera física nos exige cuidar de nuestro cuerpo y nuestra mente, y nuestra esfera social nos pide cuidar de nuestras relaciones sociales y familiares, así como de nuestro desempeño laboral.

Sin embargo, la sociedad actual está siendo zarandeada desde sus más profundos cimientos, como consecuencia de un desarrollo tecnológico vertiginoso. Todos los entornos de desempeño humano están siendo digitalizados y, por tanto, están cambiando todas y cada una de las esferas en las que nos desarrollamos como especie. Siendo así, ¿no deberemos considerar a la propia digitalización como fuente de salud (y/o enfermedad)?

Aún estamos en los albores de lo que puede llegar a ser la sociedad en unos pocos años. El desarrollo tecnológico, altamente enfocado hoy día al desarrollo digital, está trayendo nuevos campos de conocimiento, tales como la Inteligencia Artificial, IoT, Big Data, Machine Learning… Todos ellos tienden la mano a la evolución humana, a conquistar nuevos logros como especie y, también, a cometer errores y a dar pasos en falso. 

Mientras la evolución tecnológica sigue un desarrollo exponencial, nuestra existencia como especie sigue su propio desarrollo, mucho más lento y prácticamente lineal. La consecuencia: nuestra especie no está del todo preparada para adaptarse a cambios tan vertiginosos sin ver afectada su propia existencia.

Sin embargo, ¡no es necesario alarmarse aún! Estos cambios no tienen por qué ser directamente negativos. Nuestra misión actual es, justamente, tratar de entender en un primer nivel cómo nos afecta una transformación tan grande e intentar pronosticar cómo evolucionará a largo plazo. Es obvio que producirá efectos en la salud de los individuos, puesto que ya está sucediendo. Tenemos, por tanto, que trabajar para comprender qué efectos produce; cuáles de ellos son positivos, cuáles pueden ser perjudiciales, cuáles ya lo son claramente…Estamos viviendo un momento histórico de cambio y debemos empezar a posicionarnos en él, como seres humanos. Desde la individualidad de cada uno y desde los colectivos sociales y laborales, pero con el conocimiento necesario para tomar las mejores decisiones posibles.

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